Violencia de género ¿por qué?

El día en el que la sociedad deje de ver el feminismo como el otro extremo al machismo, habremos logrado dar un paso hacia delante.

Tal vez el problema resida en el concepto “feminismo“. Y es que, como toda etiqueta, es una palabra que no acaba de convencerme.

¿Por qué nos empeñamos en sexualizarlo todo?

¿Por qué hay que sexualizar las profesiones?

Sexualizamos hasta los juguetes de los niños.

Hasta los colores.

Nunca lo he entendido. Digo, que esto de las capacidades y habilidades va a personas y no a géneros.

He conocido a hombres con una mano exquisita para la cocina, mujeres manitas para la carpintería y construcción de todo tipo, hombres con dotes de liderazgo y otros sin ellas e igual de hombres.

“Es que las mujeres no tienen la misma fuerza que un hombre.”

Depende que hombre y a que mujer compares, claro, no generalicemos. Y en general, de creer en esta frase es que bien pocas mujeres has conocido.

En este camino me he cruzado con hombres enclenques con grandes capacidades y habilidades pero sin mucha fuerza y mujeres que me han levantado del suelo con un solo brazo y me han dado una vuelta en el aire.

E igual de femeninas.

Yo a ti te cojo con los dos brazos, las dos manos, haciendo fuerza de piernas con toda mi voluntad y mi alma y no te levanto medio palmo del suelo.
A ti. Seas quien seas. Peses lo que peses y midas lo que midas.

Y me pregunto ¿por qué si una mujer puede estar dotada de las mismas capacidades y habilidades que otro hombre, debe cobrar ella un sueldo menor?

¿Pretendemos que las mujeres cobren más que los hombres y gocen de un trato superior a ellos? No. Sería absurdo. No habríamos logrado una igualdad de género, tan solo otra desigualdad y entonces habría que emprender una nueva lucha.

“También hay hombres maltratados, no solo mujeres. ¿Por qué solo emprendes acción social por ellas?”

Tristemente también hay hombres maltratados. Y esta pregunta, no tan bien formulada y con tanto tacto, me ha llegado cientos de veces.

Bien. En un lugar en el que la cifra de mujeres agredidas y/o muertas a manos de su agresor/pareja son alarmantes, hay que dedicar más tiempo a poner remedio a esta situación y no tanto a cuestionar el porqué se lucha por esto y no por aquello.

En este post no me apetece entrar a debatir si una causa es más justa que la otra, o si hay más muertes de hombres en mano de mujeres que de mujeres en manos de hombres o viceversa. No vengo a demostrar el porqué hay que luchar por la eliminación de la violencia contra la mujer. No me siento orgullosa de que la cifra de mujeres muertas sea tan alta. Ni de que exista cifra de hombres maltratados. No vengo a competir en este terreno, porque no puede haber competición alguna con un tema como este. A diferencia de muchos internautas que se alegran, incluso, de la muerte de políticos. Pues yo no me alegro, por muy corrupta que haya sido, no me hace sentirme feliz ni bien su muerte. Lo mismo con esto. He recibido infografías en las que se detalla en porcentajes las muertes de hombres como si hubiera una competición abierta en la que la meta es lograr demostrar que hay cifras más altas de hombres que de mujeres, como si tuvieran que venir a concienciarme de que estoy cometiendo un crimen al luchar contra la violencia y desigualdad de la mujer. Y que estoy equivocada. Que estoy equivocada al luchar por mis derechos, por que se nos valore, se nos permita, incluso, decidir y por tener una igualdad merecedora. Nos estamos volviendo locos. Y también extremistas del otro bando. Me dais pena. Auténtica pena. Esto no es una competición. Esto no consiste en que SÓLO se luche por una causa. ¿A dónde queremos llegar? ¿A convertirlo en deporte nacional? Esto no consiste en preservar un único sexo y/o ponderarlo al mejor, hacerle reverencias y eliminar al opuesto. Se nos está yendo de las manos lo de la rivalidad.

Pero bien, mi respuesta, a la pregunta que me llega en varias ocasiones, es sencilla: soy mujer, tengo 25 años y capacidad suficiente para tomar decisiones. Lucho por lo que yo decido luchar. De igual modo que no vengo a decidir en tu vida, no pretendas con distintos argumentos convencerme de que cambie mi causa o el objetivo de ella.

Emprende tú tu propia lucha. Adelante. Y ánimo, tendrás que lidiar con personas como .

Realmente encuentro muy ABSURDO tener que justificarme ante esta pregunta.

Por costumbre nos centramos en los “no puede” en vez de en las ventajas, infinitas ventajas, de tener en frente, en nuestro entorno, a personas distintas a nosotros y en vez de realzar sus aptitudes, se inferioriza y se diferencia.

En algunos casos, incluso, se aísla.

Y así nos va y así nos luce el pelo.

Si dejáramos de lado las diferencias con los demás, y las físicas y sexuales, si olvidáramos juzgar a quien tenemos delante, si dejáramos la artificialidad a un lado…si nos empleáramos más a fondo en conocer las virtudes y capacidades y, sobretodo, si nos centráramos en cooperar y crear avances; nos iría mucho mejor.

Y es que el día que abráis la mente y veáis la belleza que reside en la diversidad, descubriréis un mundo nuevo.

Anuncios

Y en tu casa ¿quién manda?

Des de la ONU se ha insistido que la violencia en contra de las mujeres es una violación de los derechos humanos más generalizada en el mundo.

¿Vivimos en una sociedad igualitaria?

La sociedad que tenemos implica un desequilibrio de poder entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida.

Parece que sí vayamos por buen camino, no hay que negar los avances, porqué los hay, pero cuando observas a los jóvenes de hoy en día, vemos que hay muchas conductas que aun fallan y que hay que pulir. Es una sociedad igualitaria falsa, la desigualdad parece camuflada.

¡PUTA!

En muchos aspectos parece avanzar pero en la analítica de fondo sigue habiendo muchas desigualdades.

Se sigue penalizando duramente una sexualidad activa de una joven, en cambio, la de un joven se sigue premiando. Siguiendo en el tema de la sexualidad, cuando nuestros alumnos/as asisten a una charla de concienciación, las chicas parecen ser las únicas responsables de un embarazo no deseado y deberíamos conseguir que los chicos también lo vieran como una problemática que los incumbe al cien por cien.

:

Publicidad Sexista. Derechos Humanos.

Lo mismo nos pasa con las películas de Disney. Personalmente he crecido mirando casi todas las películas de Disney y si las analizamos, otro tanto de dominio, poderío, agresividad, exhibicionismo del hombre y la sumisión de la mujer perfecta.

En estas películas observamos que las mujeres no pueden cuidarse por si mismas, el padre las aconseja para buscar un buen marido. Un marido guapo, fuerte, valiente, agresivo, rico, leal, egocéntrico…

La mujer solo debe encargarse de las tareas domésticas y de sus hijas/os. Muchas protagonistas no tienen madre y si alguien las “cuida” es una madrastra malvada.

Nos tratan de sumisas, hogareñas, malas, cariñosas, charlatanas, brujas, cocineras, pero eso si, físicamente guapas, delgadas y jóvenes. Somos una posesión para el hombre.

Os comparto este vídeo que he encontrado por youtube

Machismo y sexismo en Disney

Es horrible ver como cada día se nos da a conocer casos de violencia de género. A mi, como mujer, me duele. El asesinato de una mujer es el resultado más grave de una sociedad marcada por el patriarcado.

¿Violencia de género? ¿Violencia machista? ¿Cómo utilizar correctamente estos términos?

La violencia de género es la que daña a la mujer. La violencia de género es la que resta en el ámbito privado (en la pareja o ex-pareja). La violencia machista es el sistema que rige en la relación de pareja, donde el hombre es el que domina la relación. La violencia machista amplía a los demás ámbitos, donde las mujeres sufren violencia más allá de sus parejas.

La Macroencuesta de violencia contra la mujer (2015) advierte que en episodios de violencia, el 63,6% afirma que los hijos/as lo han presenciado.

Hay que tener muy en cuenta las consecuencias que sufren nuestros hijos/as al vivir situaciones violentas.

Detectaremos problemas en el crecimiento, alteraciones del sueño y alteraciones de la alimentación. Problemas emocionales como ansiedad, ira, depresión, baja autoestima, estrés postraumático, retraso en el lenguaje, miedo a descubrir por si solo su entorno, afectación en el rendimiento escolar, habilidades sociales nulas y/o negativas, agresividad, déficit en el desarrollo de la empatía, entre muchas otras consecuencias negativas.

A menudo, se suele decir que porqué la mujer no hizo todo lo posible para evitar ese tipo de situaciones violentas. ¿A quién estamos culpando otra vez por no haberlo evitado? A la mujer, siempre responsabilizamos de cualquier acto a la mujer, incluso si la relación no funciona también se la culpabiliza. De una manera indirecta se la responsabiliza de la violencia machista.

En el número de teléfono 900 900 120 podemos pedir consejo en caso de no saber como actuar en situaciones de violencia machista.

Otras formas de violencia

He mencionado la violencia de género y la machista pero hay que añadir que dentro de las relaciones tóxicas de pareja pueden aparecer otros tipos de violencia, que a menudo, no les damos tanta importancia como las anteriores.

Socialmente nos han educado para ser sumisas, mandadas, para conseguir un ideal de amor romántico dándolo todo por nuestras relaciones sin tenernos en cuenta. Nos han inculcado que debemos cuidar a nuestro marido y a nuestros hijos/as, algunas incluso de sus padres y/o suegros, dejándonos abandonadas sin cuidarnos a nosotras mismas. Y no pasa nada, es lo correcto, abandonarte a ti misma para poder cuidar a los demás, así nuestra conciencia duerme tranquila cada noche. Si no disponemos de nuestro espacio personal no pasa nada, para eso estamos hechas, lo estamos haciendo bien, estamos dejando de querernos para querer a los demás.

¿Conocéis la violencia económica? ¿Cuántas mujeres dependen económicamente de sus maridos?

Muchas; pero eso no es violencia, llamamos violencia económica cuando los maridos o parejas privan intencionadamente recursos para el bienestar físico o psicológico de una mujer y hasta de sus hijos/as.

¿Por qué llegamos a este tipo de situaciones?

Por el patriarcado, que según Victoria Sau (2011) lo define de la siguiente manera:

“Es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del hombre, en el cual se da el predominio de los hombres por encima de las mujeres, del marido por encima de la mujer, del padre sobre la hija/o y de la línea de descendencia paterna sobre la materna”.

¿Por qué debemos poner el apellido del marido seguido del de la mujer a nuestros hijas/os? ¿Por qué en algunos países se substituye el apellido de la mujer por el del hombre una vez casados? ¿No es hora de romper estos esquemas?

Muchas de nosotras hemos vivido o conocido una casa donde el padre es el que tiene unos ingresos al trabajar. La madre no trabaja, se responsabiliza de las tareas domésticas y de la educación de sus hijas/os, pero eso no es trabajar y menos, tener derecho a estar remunerado (ironía). ¿Y si fuese al revés?

La escuela no se salva de este sistema jerárquico de organización social y hay que trabajar mucho para poder eliminar este tipo de organización.

¡MARICÓN!

¿Cómo?

Incluyendo la coeducación en los centros educativos, trabajando en nosotros mismos, recilcarnos y formarnos siendo críticos para poder cambiar características intrínsecas machistas.

Este tipo de proyectos puede desenmascarar al sistema educativo tan falso que tenemos, así que debe de ser esencial para todos nuestros centros.

Creo que la clave está en el trabajo de las emociones, los jóvenes deben saber gestionar sus emociones y poder hablar de ellas. Pero para cumplir con este objetivo hay que trabajarlo.

A más, un trabajo de prevención. En Cataluña, como en ostras comunidades, hay etablecido un protocolo de intervención (Protocol de Joventut per a l’abordatge de la violència masclista) en el que nos da unas pautas para la detección en caso de violencia machista en las aulas.

El protocolo nos da las siguientes pistas en caso de hacer una actividad dirigida sobre este tema. Al observar que se muestran las siguientes actitudes, hay que estar alerta a una posible violencia machista:

1 – La persona sale rápidamente del espacio donde se ejecuta la actividad.

2 – Cuando la persona responde con una actitud de boicot a la actividad.

3 – Cuando la persona justifica actitudes violentas de las que se habla.

4 – Cuando la persona se expresa nerviosa, atemorizada o avergonzada.

5 – Cuando la persona cambia su actitud y de repente se muestra anímico con la intervención.

6 – Cuando las miradas de los compañeros/as de clase vayan dirigidas a una persona en concreto.

La escuela tiene el deber de romper esquemas, de acabar con los estereotipos y roles característicos de mujeres y hombres.

Debemos enseñar a nuestros jóvenes que hay un nuevo hombre en la actualidad, un hombre de verdad, un hombre que no da pena, un hombre con valores de respeto, tolerancia hacia la mujer, hacia su abuela, a su madre, esposa, hijas, sobrinas, nietas, amigas, vecinas…

Un marido que llora con su mujer al reconocer y exteriorizar sus sentimientos y que no se avergüenza por ello. No hace falta fingir una fortaleza y valentía cuando no la hay ni es necesaria.

Un hombre que se remanga con las tareas del hogar y educa conjuntamente a sus hijos/as. Un hombre cariñoso que comparte sus alegrías, tristezas y miedos. Con esto no digo que no puedan sentir emociones negativas, claro que se pueden sentir, pero hay que saber gestionarlas y no dejarte llevar por la ira, la rabia, la agresividad que llegue a la meta de la violencia. Enseñarles que a lo largo de la historia han habido hombres muy valiosos como Gandhi y Mather Luther King, entre otros.

Hacerles entender la comparativa que cuando valoramos algo material hacemos todo lo posible para cuidarlo y que nos dure mucho tiempo, y que por lo tanto, golpear, maltratar, insultar, menospreciar a una persona, eso no es símbolo de quererla. Y esto es lo que debemos inculcar a nuestros jóvenes des de los centros educativos y por supuesto desde casa.

Día Internacional de la Mujer

Aprovechando que es un 8 de marzo, nuestro día, quería posicionarme en el ámbito profesional de la educación des del punto de vista como mujer trabajadora. Es muy importante trabajar la prevención de violencia de género. A menudo, los profesionales, pasamos por alto o normalizamos signos vulnerables que demuestran que el alumno está viviendo y creciendo en un ámbito familiar machista, a veces incluso, de violencia.

Vivo también mi realidad, una realidad que cuesta de asumir teniendo en cuenta que mi entorno laboral incluye profesionales con carreras universitarias, cultos y presuntamente educados. No obstante, no significa que en mi profesión no haya hombres machistas, al contrario, mi experiencia diaria me da la razón. Existen los hombres “Neandertales”.

Mi última mala experiencia fue hace muy poquito. Os explico:

En una reunión de equipo docente un, dícese llamar profesional, se exaltó porqué mi opinión era justo contraria a la suya. El hombre en un estado catatónico, fuera de lo normal, entró en bucle imposibilitando razonar con él en ese momento. Dejé de argumentar ya que no me escuchaba y mi jefa de departamento quería reconducir la situación al ver que no había solución posible.

Tres semanas más tarde de esa reunión, en una clase empezó a chillarme, volviendo a ponerse muy nervioso y con gestos agresivos.

Me acuerdo perfectamente que su primera pregunta fue: ¿quién manda aquí?

Por eso es muy importante, antes de formar médicos, mecánicos, profesores, camareros, etc., formar personas. Inculcar valores.

Así que cuando hablamos de prevención de violencia machista en el ámbito educativo necesitamos aclarar, en nuestro marco social, que se entiende por prevención y que se entiende por violencia machista.

Hace unos años

La violencia machista, es un fenómeno presente en todas las culturas patriarcales. Antes del año 1995, el código penal del Estado Español no recogía el término ni el concepto “violencia doméstica” o el de “violencia de género”. Eran conceptos desconocidos por la ordenanza jurídica del Estado que resolvía las violencias físicas contra las mujeres dentro de las categorías genéricas de “lesiones”, según si el daño corporal causado precisaba o no de asistencia médica o tratamiento quirúrgico.

Fue en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, favorecida por la ONU en 1995, cuando se definió por primera vez qué se entendía por Violencia de Género. En esta conferencia internacional que sitúan el género como categoría que explica la situación de discriminación histórica que sufrimos las mujeres solo por la diferencia sexual, obteniendo una posición subordinada.

El patriarcado

El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del hombre, en el cual predomina los hombres sobre las mujeres, del marido sobre la esposa, del padre sobre la madre y los hijos e hijas, y la linea de descendencia paterna sobre la materna.

Victòria Sau (2001)”

Me entristece profundamente ver como familias cercanas a la mía, de mi misma generación, familias con las que trabajo, me relaciono a diario donde observo como el patriarcado es el modelo educativo inculcado aun estando en el siglo XXI.

“Tu cásate con un chico rico que te mantenga”, “Arréglate que así no encontrarás novio”, “Eres un niño y debes de ser valiente”

La mujer es la que se hace cargo de la educación de los hijos, la que limpia la casa, la que trabaja, la que hace la compra, la que cambia los pañales, la que hace la comida, etc.

Cuando veo este modelo en casa de gente joven me doy cuenta que no evolucionamos. La familia es el lugar donde el infante empieza a construir su identidad personal. Donde reciben las primeras informaciones sobre la cultura, estereotipos de género muy marcados, resolución de conflictos a través del poder incluso a veces, con violencia, etc.

¿Por qué educar para una prevención?

Sabiendo de la existencia de familias con este modelo educativo es muy difícil educar en la prevención. Aun así debemos de dar las herramientas suficientes para que nuestros alumnos/as eviten el máximo posible factores de riesgo, impedir la normalización de la problemática. Sensibilizar y concienciar a la ciudadanía que ninguna forma de violencia está justificada.

La escuela tiene una capacidad de incidencia en los cambios culturales y sociales que son necesarios para la erradicación de la violencia machista. Debe de haber una transformación de la cultura machista.

No nos podemos olvidar de todas las mujeres que tanto han luchado para conseguir nuestros derechos actuales, que si no valoramos y luchamos por mantenerlos, lamentablemente los iremos perdiendo.

Maria Mercè Marçal i Serra (Ibars de Urgel, Lérida; 13 de noviembre de 1952 – Barcelona, 5 de julio de 1998) fue una poetisa, catedrática, narradora y traductora española. Activista feminista, lesbiana, nacionalista catalanista y comunista y por un tiempo, editora. Usó como nombre de pluma Maria-Mercè Marçal.