Artículos de opinión

Dormir o no dormir con nuestros hijos/as

Últimamente estoy un pelín conectada a instagram porqué, entre otras cosas, disponemos de la herramienta para hacer encuestas. De esta manera puedo saber que opina la gente, cosa que me encanta, me gusta saber otros puntos de vista.

El otro día lancé la pregunta, ¿dormís con vuestros hijos? Y éste ha sido el resultado, 80% dice Sí a dormir con sus hijos/as frente a un 20% del No.

¿Que es lo correcto?

Des de el punto de vista evolutivo sabemos que los bebés necesitan dormir unas 17 horas al día para su bienestar físico y psíquico y no es hasta el primer año de vida (aproximadamente) que el niño/a haga durante el día períodos de 3 o 4 horas despierto y el descanso sea de 1 o 2 horas, por ejemplo, después de desayunar y después de comer, durmiendo ya por la noche entre las 10 y 12 horas. Pero no hay ni un bebé igual en todo el mundo, así que a la hora de dormir encontramos los que duermen más rato, otros que les cuesta más coger el sueño, unos quieren más o menos compañía, otros necesitan del chupete, etc.

Y es donde entra el papel tan importante que hacemos las familias y cómo lo hacemos para dormir todos y descansar.

Buscando artículos de opinión sobre las ventajas y desventajas de dormir con nuestros hijos/as, pediatras y psicólogos nos informan tanto de lo bueno como de lo malo.

Voy a empezar por las desventajas que me han llamado más la atención:

1. Recomiendan que duerman solos a partir de los 7 meses o el año para que se acostumbre a dormir solo.

2. Peligro de asfíxia si duerme con los padres en la misma cama.

3. Hijos/as poco autónomos, manipuladores en el ámbito matrimonial y con problemas de socialización.

4. Niños/as con baja autoestima, tímidos.

5. Peligros en la relación de pareja.

6. Incomodidad durmiendo juntos en la cama.

7. Falta de intimidad en la pareja.

8. El sueño de los niños es de menor calidad, tienen más pesadillas y otros problemas relacionados con el sueño.

9. Si el bebé se despierta, los padres acuden a él y no dejan que se duerma otra vez solo.

En cambio hay muchos artículos en los que se habla de los beneficios del dormir con los más pequeños y resulta ser todo lo contrario a las desventajas. Es cierto, que cada vez se habla más de los beneficios que no de lo contrario.

1. Facilita la lactancia y comen más.

2. El niño/a no se estresa y llora menos.

3. Se reduce el riesgo de muerte súbita.

4. Niños/as más seguros de sí mismos.

5. Padres más tranquilos.

6. Se fortalece el vínculo paterno-filial.

7. Los bebés regulan mejor su temperatura.

8. La pauta de sueño es más regular.

9. Dormir con el bebé es beneficioso para los padres.

10. Beneficia el desarrollo cerebral infantil.

A pesar de las diferencias y contradicciones que hay en los artículos que he ido leyendo, en una cosa coinciden; en el riesgo de asfixia. Las almohadas, sábanas, poco espacio en la cama, entre otros, son peligros a tener en cuenta.

También hay que diferenciar el colecho con el que el niño/a duerma en la misma habitación con los padres. El peligro de asfixia lo encontramos en el colecho (dormir en la misma cama). Así y todo, la neurociencia respalda el colecho hasta los tres años de edad, incluso Sunderland, autora del libro “La ciencia de ser Padres” recomienda que durmamos con ellos hasta los 5 años.

La enfermera de mi hija es un poco chapada a la antigua vendría a ser como la del apartado de las desventajas, así que cuando tenemos consulta y pregunta por los hábitos que tenemos en casa, si os soy sincera, alguna que otra vez la he mentido para que no me riña ni me juzgue como madre y hacerme sentir mal por responder algo que ella está en contra. Así que no le cuento mucho en como hacemos las cosas ya que tanto su padre como yo intentamos hacerlo lo mejor posible.

Hay que hacer lo que estemos dispuestos a hacer y sobretodo, no hacerlo a disgusto. Responder a las necesidades de nuestra hija ha sido nuestra prioridad. La pasamos a su habitación con un año y medio y con unas rutinas fijas que no nos hemos saltado nunca y que ahora con tres años que tiene ya sabe lo que hay que hacer después de una actividad (bañera – cena – cuento – dormir). Cuando acaba la explicación del cuento que leemos cada noche, ella cierra el libro, lo deja en la estantería y responde con un “y ahora a momir“.

Cuando era pequeña, como madre, no entendía el ritmo del sueño de mi hija, me costó mucho (unos 7 meses) saber como actuar y fue cuando empecé a establecer las rutinas de la noche cada día de la semana. He de explicar que acudía a ella siempre que me reclamaba y estando en la misma habitación, pero ella en su cuna y yo en mi cama. A su cuna le quitamos la barandilla para engancharla a nuestra cama y así me resultó más cómodo porqué no tenía ni que levantarme para acercarme a ella.

Para mí, el cuento fue una salvación divina. Aun así estamos en proceso de aprender a dormir, actualmente me voy de su habitación de puntillas sigilosamente cuando está dormida. Cuando empiece el nuevo curso aprenderemos a como dormir solos (en el caso que lo vea necesario) y digo aprenderemos porque ni yo sé como hacerlo. Tenemos la gran suerte de que nuestra hija nos está enseñando muchas cosas nuevas que en la vida me había planteado.

Si durante la noche se despierta ella sabe que puede dormir con nosotros. Yo creo que aquí muestra lo independiente que es, ella decide cuando quiere venirse a nuestra cama. Y no lo hace cada noche, ni mucho menos, es de vez en cuando.

Como no somos una familia millonaria y debemos trabajar los dos y por lo tanto, levantarnos muy temprano, lo que queremos es descansar y dormir, así que si tiene que venirse a nuestra cama, adelante. Y no estoy viendo que mi hija sea una manipuladora matrimonial (como se dice en el apartado de desventajas), ni que tenga ningún tipo de trauma, incluso observo que el tema de la socialización lo lleva bien, le encanta jugar con los demás niños/as.

No voy a perder el tiempo en ir a su habitación y esperar a que se duerma de nuevo y nosotros, ponernos más nerviosos porqué vemos como pasan las agujas del reloj y contamos lo poco que falta para ir a trabajar.

He de confesar que cuando se viene a mi cama a dormir, siento una paz interior y estoy mucho más relajada. Menos cuando tiene la noche movida y las patadas van que vuelan, eso ya no me da tanta paz. Pero me gusta notarla cerca de mí, olerla y que me abrace.

Definitivamente, creo que como padres/madres hacemos lo mejor para nuestros hijos/as y por muchos estudios que hayan creo que debemos hacer lo que nuestra conciencia de padres nos dicte, que es lo mejor para nuestros peques y para nosotros mismos.