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Día Internacional de la Mujer

Aprovechando que es un 8 de marzo, nuestro día, quería posicionarme en el ámbito profesional de la educación des del punto de vista como mujer trabajadora. Es muy importante trabajar la prevención de violencia de género. A menudo, los profesionales, pasamos por alto o normalizamos signos vulnerables que demuestran que el alumno está viviendo y creciendo en un ámbito familiar machista, a veces incluso, de violencia.

Vivo también mi realidad, una realidad que cuesta de asumir teniendo en cuenta que mi entorno laboral incluye profesionales con carreras universitarias, cultos y presuntamente educados. No obstante, no significa que en mi profesión no haya hombres machistas, al contrario, mi experiencia diaria me da la razón. Existen los hombres “Neandertales”.

Mi última mala experiencia fue hace muy poquito. Os explico:

En una reunión de equipo docente un, dícese llamar profesional, se exaltó porqué mi opinión era justo contraria a la suya. El hombre en un estado catatónico, fuera de lo normal, entró en bucle imposibilitando razonar con él en ese momento. Dejé de argumentar ya que no me escuchaba y mi jefa de departamento quería reconducir la situación al ver que no había solución posible.

Tres semanas más tarde de esa reunión, en una clase empezó a chillarme, volviendo a ponerse muy nervioso y con gestos agresivos.

Me acuerdo perfectamente que su primera pregunta fue: ¿quién manda aquí?

Por eso es muy importante, antes de formar médicos, mecánicos, profesores, camareros, etc., formar personas. Inculcar valores.

Así que cuando hablamos de prevención de violencia machista en el ámbito educativo necesitamos aclarar, en nuestro marco social, que se entiende por prevención y que se entiende por violencia machista.

Hace unos años

La violencia machista, es un fenómeno presente en todas las culturas patriarcales. Antes del año 1995, el código penal del Estado Español no recogía el término ni el concepto “violencia doméstica” o el de “violencia de género”. Eran conceptos desconocidos por la ordenanza jurídica del Estado que resolvía las violencias físicas contra las mujeres dentro de las categorías genéricas de “lesiones”, según si el daño corporal causado precisaba o no de asistencia médica o tratamiento quirúrgico.

Fue en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, favorecida por la ONU en 1995, cuando se definió por primera vez qué se entendía por Violencia de Género. En esta conferencia internacional que sitúan el género como categoría que explica la situación de discriminación histórica que sufrimos las mujeres solo por la diferencia sexual, obteniendo una posición subordinada.

El patriarcado

El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del hombre, en el cual predomina los hombres sobre las mujeres, del marido sobre la esposa, del padre sobre la madre y los hijos e hijas, y la linea de descendencia paterna sobre la materna.

Victòria Sau (2001)”

Me entristece profundamente ver como familias cercanas a la mía, de mi misma generación, familias con las que trabajo, me relaciono a diario donde observo como el patriarcado es el modelo educativo inculcado aun estando en el siglo XXI.

“Tu cásate con un chico rico que te mantenga”, “Arréglate que así no encontrarás novio”, “Eres un niño y debes de ser valiente”

La mujer es la que se hace cargo de la educación de los hijos, la que limpia la casa, la que trabaja, la que hace la compra, la que cambia los pañales, la que hace la comida, etc.

Cuando veo este modelo en casa de gente joven me doy cuenta que no evolucionamos. La familia es el lugar donde el infante empieza a construir su identidad personal. Donde reciben las primeras informaciones sobre la cultura, estereotipos de género muy marcados, resolución de conflictos a través del poder incluso a veces, con violencia, etc.

¿Por qué educar para una prevención?

Sabiendo de la existencia de familias con este modelo educativo es muy difícil educar en la prevención. Aun así debemos de dar las herramientas suficientes para que nuestros alumnos/as eviten el máximo posible factores de riesgo, impedir la normalización de la problemática. Sensibilizar y concienciar a la ciudadanía que ninguna forma de violencia está justificada.

La escuela tiene una capacidad de incidencia en los cambios culturales y sociales que son necesarios para la erradicación de la violencia machista. Debe de haber una transformación de la cultura machista.

No nos podemos olvidar de todas las mujeres que tanto han luchado para conseguir nuestros derechos actuales, que si no valoramos y luchamos por mantenerlos, lamentablemente los iremos perdiendo.

Maria Mercè Marçal i Serra (Ibars de Urgel, Lérida; 13 de noviembre de 1952 – Barcelona, 5 de julio de 1998) fue una poetisa, catedrática, narradora y traductora española. Activista feminista, lesbiana, nacionalista catalanista y comunista y por un tiempo, editora. Usó como nombre de pluma Maria-Mercè Marçal.