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Cuerpo de Élite sigue fidelizando a sus espectadores

Un cuarto capítulo de la serie de Cuerpo de Élite veíamos anoche. No logró ser líder en audiencia pues "MARTE" la superó con un 22.5% dejando a la serie de ant

Un cuarto capítulo de la serie de Cuerpo de Élite veíamos anoche. No logró ser líder en audiencia pues “MARTE” la superó con un 22.5% dejando a la serie de antena 3 en un 14.9% .
Es bien verdad que anoche la trama cómica policíaca no era la mejor vista hasta ahora. Había secuencias en la que el espectador desconectaba y cuando volvía a engancharse no se había perdido nada espectacular.

Un capítulo de besos en el que vimos a Ismael Martínez y María Botto fundirse en un beso en un plano de 360 grados. Plano que el espectador agradece para un buen beso pero en el que los guionistas han caído en picado pecando de falta de originalidad. Y es que el beso se dio en la situación más típica conocida en el que una llamada al móvil interrumpe el momento que se había creado; Andrea se marcha, sale de plano, Iñaki sale de la habitación y llega el típico “¿Te has dejado algo?”, entra María Botto en plano “Sí, me he dejaba esto” y vemos el beso en una muy buena realización pero en un guion demasiado típico y visto.

El momentazo del beso no iba a quedarse aquí entre Andrea e Iñaki. No. Todos esperábamos más el beso de Salva y Berta. Se creaba la situación. Salva se daba cuenta de la cobra tan involuntaria como inocente que le había hecho a Berta. Se dirige a la habitación de ella e intenta recrear la situación anterior. Los dos se aproximan. Se crea un ambiente bonito, tenso amorosamente hablando y cuando están muy cerca el uno del otro… ZAS. Recurso recurrente de nuevo. El móvil suena. Es bien verdad que esta vez este recurso da a lugar a la mejor escena de todo el capítulo. Una soberbia e inmejorable Cristina Castaño pone el broche final y salva el capítulo; un capítulo

que iba a caer en un paulatino ritmo y emoción. La trama cae en suspense total tras esta llamada que hace Elena en el mejor momento para que no acabemos de palpar y degustar el beso; así pueden jugar con esta trama bonito y darle más duración.

Elena en todo el capítulo ha sido destacable. Nos ha mostrado que una madre es madre ante todo y en todo momento. Si tuviéramos que escoger a una actriz de todo el reparto para poner el broche de oro y dejar la serie y el capítulo en tan alto nivel, sin duda alguna, hubiéramos escogido también a Cristina Castaño quien defiende perfectamente la interpretación en suspense.

Álvaro Fontalba es otro destacadísimo en este capítulo. Son sus toques de humor lo que llevaban a volver a conectarte a la trama de anoche. Álvaro se ve en una situación peliaguda con la gran Gracia Olayo que termina resolviéndola con su astucia llena de inocencia. Y es que el personaje de Josemari encandila por su inocencia.

Tal vez uno de los factores en los que recae el peso de que este capítulo haya sido más bajo, ha sido la ausencia de Ana Morgade; quien capítulo tras capítulo demuestra la gran actriz que lleva dentro. Es su interpretación, su tono de voz, y su trama con Antonio Garrido los que aportan fuerza a la serie. Aunque si es verdad que en este cuarto capítulo hemos confirmado la presencia de sentimientos de Efe hacia su jefa de inteligencia. No obstante, esta ausencia ha sido notable.

En resumen, un capítulo flojo que ha caído en tópicos en cuanto al momento que debería ser “más álgido”, que se ha salvado por Álvaro Fontalba que ha sido clave para reconectar en la trama de anoche en los momentos más bajos gracias a sus toques de humor y que, finalmente, se salva el capítulo y la serie por el momentazo final de Cristina Castaño poniendo el broche de oro después de entretenernos como defendiendo con sobresaliente el papel de madre coraje.