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Feria Experimentación para niños de 0 a 6 años

El pasado 27 de enero de 2018, asistimos a la Feria de Experimentación para niños de 0 a 6 años en el Museu de la Tècnica de Manresa (Barcelona).

El pasado 27 de enero de 2018, asistimos a la Feria de Experimentación para niños de 0 a 6 años en el Museu de la Tècnica de Manresa (Barcelona).

Una exposición cuyo uno de sus objetivos es que los estudiantes de Educación Infantil pongan a prueba las propuestas que elaboran en la asignatura Didáctica del Conocimiento del Medio.
Con una una franja horaria dividida en dos partes, una de 10 a 11:30 y la siguiente de 12 a 13:30 (con opción a una). Es una actividad gratuita en la que solo es necesaria una inscripción
on-line.

El espacio

Al entrar en el museo nos encontramos con un ambiente enriquecedor, donde los juegos daban vida. Un ambiente trabajado, organizado y motivador que como resultado daba un juego con
toda su dimensión lúdica, dejando aparcadas otras finalidades materiales (como la búsqueda del premio).
Un ambiente imaginativo, dando paso a cada infante a inventar sus reglas en cada juego.

El juego

En estas actividades es recomendable que no guiemos el juego de nuestros hijos, solo vigilancia y observación por nuestra parte. En cada actividad hay unos monitores especializados que saben cuando y cómo actuar. Lo mejor es que cada niño/a sea libre
experimentando. El juego es autoexpresión, descubrimiento del mundo exterior y de si mismo.
El juego nos sirve como instrumento de observación, que permite evaluar al niño/a. Conocer las capacidades y/o habilidades cognitivas, emocionales, motrices y sociales.
Detectar inquietudes, deseos, miedos y carencias. Detectar problemas de aprendizaje, afectivos y sociales.
El juego libre nos permite conocer las conductas espontáneas.

“En la infancia la ley de la actividad es la ley del juego”.

Foebel

El juego les produce placer, es espontáneo. Se sienten libres para actuar como quieran.
El desarrollo psicomotor, intelectual, psicosexual, el desarrollo de la creatividad, del lenguaje o de los papeles sociales del niño/a, son tratados por el juego. Es una manifestación del
pensamiento infantil.
El punto más alto de este proceso es el juego simbólico, que ya hablaré con más detalle en otra publicación.

(video de edición pasada)

A nuestra hija la dejamos decidir en cada momento a lo largo de esta hora y media. Tal y como es ella empezó tímidamente observando y acercándose poco a poco a las actividades que le llamaban más la atención, cogiéndonos de la mano en todo momento. Su juego fue más sensorio-motor, según Piaget, este tipo de juego consiste en repetir, por placer, actividades
aprendidas. Repitiéndolas con la finalidad de adaptarse al medio.

Una vez ella conoció el espacio y tuvo más seguridad, se movía libremente por donde ella decidía. Se soltó de nuestras manos y empezó a experimentar con las diferentes actividades.
Observé que le gustaba repetir en algunas y otras solo se las miró. Curiosamente repetía en aquellas más adecuadas para su edad. Las actividades para más mayores interaccionó una
vez sin repetir y otras solo las observó. Esto me hace reflexionar que quizá no llegaba a sentirse cómoda en un ambiente donde los niños/as eran más grandes.

También hubo un juego de construcción. Me llamó la atención que en la zona de construcción, nuestra peque nos invitó a un café con piña incluida. Pues en este tipo de juego puede ser también cocinar alguna cosa para comer.

Como padres nos sentimos relajados y contentos al poder estar con nuestra hija, disfrutando de una mañana con ella sin peleas, llantos, rabietas y sobretodo, en un entorno agradable y seguro.
Con tantos infantes como había solo recuerdo haber apreciado un llanto y por una caída. En un entorno adecuado y seguro para el niño/a la cosa fluye sola.
Nuestra hija no lloró en ningún momento, al principio ni hablaba. Más tarde cuando ya sabía lo que quería solo nos decía: – ¡ya está!. Explicándonos que había acabado su actividad y predispuesta para la siguiente que ella escogía en todo momento.
Nos ha servido para reafirmar el que ya sabíamos de nuestra pequeña. Vimos como se manejaba en diferentes situaciones sin actuar como adultos protectores.
Un ejemplo, en una actividad una niña algo más pequeña que ella le quitó un utensilio.
Esperando la gran catástrofe, vimos como ella sola solucionó su problema. Observó que pasó, miró a la otra niña, le dejó el objeto y fue a coger otro, sin quejas, ni llantos, ni siquiera una cara
triste, ni nos miró buscando ayuda y protección. Fue a buscar otro objeto y la actividad continuó.
Debo de reconocer que cuesta mucho no actuar en una situación de conflicto, no sabemos como son los demás padres, ni que esperan que hagamos en un momento así. Pero no nos sentimos juzgados, dejamos que nuestra pequeña tomara sus propias decisiones. Salimos de esa sala confiando aun más en nuestra hija, sintiéndonos muy orgullosos de ella.

A parte de observar a los pequeños, me tomé la libertad de observar a los demás padres y madres. Unos guiaban a sus hijos en todo momento en cada juego, otros no paraban de reñir a su hijo para que lo hiciera “bien”. No sé que esperaban obtener como resultado de la actividad,
no había solo una solución, si no que cada infante aportaba su solución. Pero vi que muchos adultos eso no lo entendieron. Incluso llegué a ver como un padre experimentaba más que su propio hijo, quitándole las piezas cuando él las necesitaba.

Me gusta exponer este tipo de opiniones, sobretodo cuando todo ha sido tan positivo y agradable. Espero poder escribir muchas más como ésta. Informaros de otras en las que
podamos probar, y si ustedes, queridos lectores saben de más y nos lo quieren hacer llegar, yo estaré encantada de poder experimentar y disfrutar de situaciones parecidas como la que os acabo de explicar.

¡Feliz fin de semana!

El vídeo de esta edición