Entrevistas Música

Mario Viñuela; una verdadera Euphoria musical

– La fotografía es verdad. El cine es una verdad 24 veces por segundo. – Jean-Luc Godard.

– Sin música la vida sería un error. – Nietzsche

– La arquitectura es una música de piedras; y la música, una arquitectura de sonidos. – Beethoven.

Nos cuenta una verdad 24 veces por segundo a la vez que construye los perfectos cimientos acariciando la teclas de su piano para darle más verdad, si cabe todavía, a su obras de cine. Es inevitable quedar atrapado a las notas que produce y une Mario. El color de las cosas cobran sentido ante la cámara de Viñuela, se refuerzan, se vitalizan, se transmiten. Un hombre que produce verdaderas obras de arte y que empezó a perseguir sus sueños y, una cosa está clara en cuanto a los sueños; los piensas, luego existen.

Hemos tenido la suerte de que el compositor Mario Viñuela nos concediera una entrevista.

Mario “Pienso, luego existes” “Inevitable” “El color de las cosas” ¿en qué te hacen pensar o qué te recuerdan estos títulos?

Todos y cada uno de ellos son parte de mi vida, de mi pasado, de mis inquietudes y recuerdos. Son rupturas sentimentales, viajes, muertes y nacimientos, son gente que estaba y que ya no está, de lugares que me marcaron a lo largo de mi vida. Son cortometrajes impregnados de nostalgia, aunque todos llevan una carga de positividad y optimismo. Estoy muy orgulloso de los tres y recuerdo con mucho cariño la producción de cada uno de ellos, desde la idea inicial hasta la exhibición.

Múltiples ventajas al ser el productor musical de tus propios cortometrajes. ¿Volveremos a ver un corto de Mario Viñuela?

Es posible. Con los cortometrajes me pasa como con las letras de las canciones, tienes que tener algo que contar para contarlo, no basta el hacerlo por hacerlo. No me quiero sentar a escribir una historia y no sentir nada hacia ella. Recuerdo que el guión de ‘El color de las cosas’ lo escribí en una hora, sentado en el salón de mi casa. La escritura salió de repente, casi sin pensar. Esas son las historias que quiero contar, las que están dentro de uno y salen sin necesidad de buscarlas.

Cuando tenga algo tan de verdad, lo escribiré. Ahora es la música instrumental la que sale de esa forma. Mi último tema, ‘Euphoria’, lo compuse en poco más de media hora. Otro tema, ‘Blue‘, salió casi por completo una tarde sentado al piano. Me gusta pensar en la creatividad de una forma intuitiva. Te sientas y escribes, así sale lo que llevas dentro. Si antes de escribir tienes que pensar en qué tonalidad vas a hacerlo, en qué modo, tempo, compás… terminarás haciendo lo que pueda llegar a hacer un ordenador programado para componer en base a una serie de patrones preestablecidos. Es necesario un componente humano al escribir y al componer.

¿Cuál de tus cortos es el favorito o al que más aprecio le tengas? ¿Por qué?

‘Pienso, luego existes’ sin duda. Fue el punto de partida, fue mis años de estudiante en Salamanca y fue toda la ilusión de cuando empiezas depositada en 10 minutos de metraje. Además, 2006 fue el año en que me compré un piano y me centré en componer de una vez por todas. Y fue una de las mejores decisiones de mi vida.

¿Un cortometraje que hayas visto de otro director/a y te haya gustado, marcado o inspirado?

En su día me marcó “La ruta natural” de Álex Pastor, me impactó y todavía lo recomiendo cuando me preguntan. El tempo, la música, la elegancia de las imágenes, creo que fue un corto que tuve como referente durante mucho tiempo.

Una pieza tuya que sea de tus favoritas.

Me quedo también con ‘Pienso, luego existes’, es un tema que sigue estando vivo pese al paso del tiempo, algo muy complicado de conseguir en cualquier obra.

Una pieza de otro compositor/a que te haya gustado, marcado o inspirado.

‘On the nature of daylight’ de Max Richter. Si hay un compositor que me guste es él. De hecho creo que mi música tiene algunas similitudes con la suya. Richter tiene una capacidad para emocionar con tan poco que es admirable. Es también el compositor de Nosedive, el gran primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror. También me encanta la música de Dustin O´Halloran. Son mis favoritos.

¿Qué obstáculos tiene, en este país, el compositor?

Los obstáculos que tiene cualquier persona que se dedique a una profesión artística en España. El principal problema es la precariedad y la inestabilidad laboral. Los presupuestos suelen ser ajustados, los tiempos de realización escasos y la carga de trabajo durante un año, variable. Yo me considero afortunado, en mi estudio (La habitación con una cama) nos hemos especializado en varias facetas, como el doblaje y la locución, así que rotamos los trabajos entre composición musical, locuciones, producción de vídeos y la enseñanza. Es una forma de tener trabajo de continuo. De otra forma, habría que tener una gran cantidad de composiciones al mismo tiempo, lo que tampoco es bueno, porque pierdes energía y frescura.

¿Con qué adversidades te has encontrado como compositor?

Con las mismas que cualquier otro, conseguir que te den las oportunidades que necesitas para demostrar que vales y que puedes hacerlo. Los proyectos llegan como llegan, con el presupuesto que una productora puede permitirse y con la historia que te ha tocado musicalizar. En ocasiones son trabajos muy agradecidos, creativos y que sabes que te van a dar nuevas oportunidades en un futuro. En otras ocasiones te conviertes en un solucionador de problemas narrativos y técnicos. En ese caso ya sabes que tienes que dedicarte a arreglar el mal trabajo que viene de fábrica y que no podrás enseñar a nadie lo que has hecho. Es un oficio y tiene sus pros y sus contras, como todo. Cuando pones en común tu trabajo con otros compañeros te das cuenta de que hay mucha gente igual, luchando contra viento y marea. La principal virtud ha de ser siempre la paciencia, son muchos años los que debes estar al pie del cañón.

¿Y cómo realizador audiovisual o de cortos?

Como realizador estamos en las mismas. El principal problema es la financiación. Yo no soy bueno consiguiendo el dinero ni presentando proyectos a las administraciones públicas. De hecho nunca he conseguido ni un euro de alguna administración para mis producciones. Sin embargo conozco realizadores que son expertos en conseguir dinero y que luego, cuando se ponen a dirigir, no están a la altura. Por otra parte, cuando estudias en la facultad o la escuela de cine puedes pedir favores a amigos que están empezando, gente que te ayuda de forma desinteresada para sacar un trabajo artístico adelante. Cuando te profesionalizas tu visión del trabajo cambia y sabes que todo el mundo debe cobrar por su trabajo.

Actualmente ¿en qué estás trabajando?

Ahora mismo estoy terminando dos bandas sonoras (una para un cortometraje y otra para un espectáculo de magia) y, entre otros trabajos que hacemos en el estudio, preproduciendo una campaña de spots para una nueva app que sale al mercado en primavera. Este año también grabaré un disco de piano y cuerda en un estudio de Asturias. Quiero grabar en vídeo las sesiones junto a un making of del disco. Ya estoy preparando las partituras para organizar la grabación para verano.

¿Cuándo podremos verlo?

Me gustaría estrenar el primero de los temas en septiembre.

¿En qué se diferencia poner música a un corto o a una obra de teatro? ¿Cómo lo vives tú?

Son productos distintos. En el teatro todo está más vivo, no sólo los propios personajes que se desplazan por un escenario real, sino la inmersión del espectador y su posición respecto a la escena. No puedes prever la sincronía con tanta precisión como cuando lo haces para un cortometraje, una película, spot o cualquier producto pregrabado. En el teatro no tienes un primer plano, no puedes jugar con ciertas inmersiones que el cine sí te permite, pero en el teatro todo sucede siempre por primera vez. Tampoco tienes el resultado inmediato como cuando trabajas sobre el montaje de una película. Lo que haces es componer el tema ajustado a unos tiempos que te marcan y esperar a que la compañía ensaye sobre tu música. En cambio, cuando ya tienes un premontaje del film, te haces una idea inmediata, resulta más cómodo, al menos para mí.

Mario… ¿qué le pides al 2018?
Le pido salud, trabajo, viajes y mucha creatividad.

Te deseamos grandes éxitos en este camino que recorres, que tu 2018 sea abundante en riqueza personal y podamos seguir disfrutando de tu talento.